Blog de Carlos J. García

La violencia en el conocimiento y las neurosis experimentales

Hay dos formas de investigación que son radicalmente diferentes. 1) La observación de aquello que se investiga tomando todas las medidas necesarias para que el investigador no influya, determine o modifique el objeto investigado, y 2) El método científico-experimental, por el que el investigador genera unas condiciones artificiales, ya sean en el propio objeto, ya sean en el contexto en el que ubica el objeto, para, en un segundo momento, observar su respuesta.

Un dato es un antecedente necesario para llegar al conocimiento exacto de una cosa o para deducir las consecuencias legítimas de un hecho.

El dato, por tanto, es algo que nos es dado por la cosa o, sencillamente, la información que nos proporciona de suyo, para, a partir de él, acceder a una correcta representación de la misma.

Ahora bien, en el conocimiento efectuado mediante el primero de los dos métodos de investigación expuestos, los datos que nos ofrecen las cosas se corresponden con manifestaciones de las propias cosas.

No ocurre lo mismo, mediante el método de investigación científico-experimental, por cuanto el objeto observado incluye la participación, tanto de la cosa, como del agente que arregla las determinadas condiciones experimentales, metiéndose de este modo en el campo de lo observado.

Además, la intervención del investigador puede conllevar diferentes grados de violencia sobre la cosa investigada, que pueden resultar más o menos invasivos.

De ahí que sería necesario diferenciar los datos que son dados por las cosas de forma natural, de aquellos otros que no nos vienen dados, sino que son datos que se les exigen a las cosas al someterlas a diferentes condiciones artificiales. Es decir, hay datos que nos son dados, y datos que son respuestas a las exigencias del investigador efectuadas bajo condiciones puestas por él mismo.

La cuestión es que, lo datos que nos vienen dados espontáneamente por las cosas, son, sin duda, datos de esas mismas cosas, mientras que, aquellos datos que son respuestas a los diseños experimentales que operan a modo de estímulos, no son datos de las cosas, sino de objetos compuestos por la suma de las cosas y de la imaginación del propio investigador.

En el primer caso, los datos servirán para conocer las cosas; en el segundo, solo servirán para conocer nuestra interacción con ellas, pero no a ellas mismas.

En el caso de que el objeto de estudio incluya a la cosa, más la violencia que sobre ésta ponga el sujeto que experimenta con ella, tal objeto corre el riesgo de excluir una gran parte de la propia cosa, de incluir una parte considerable del sujeto, y de que, lo que de la cosa quede en dicho objeto, se refiera a un estado de la cosa que no es propiamente estado de ella (en tanto no originado en ella), sino un estado del sistema, formado por la cosa, más la violencia efectuada sobre ella.

Una cuestión que subyace a estas consideraciones consiste en preguntarnos si, tras muchos siglos de predominio de los métodos experimentales sobre los de observación natural, hemos accedido a un mejor conocimiento de las cosas investigadas, o, por el contrario, hemos llegado a deformar profundamente nuestra percepción del universo y de nosotros mismos.

La visión baconiana de la ciencia, que promulgó el método experimental destinado a que el hombre dominara la naturaleza y que ya cuenta con cuatrocientos años de antigüedad, ha sido un foco de violencia sistemático que nos ha ido proporcionando datos artificiales de las cosas, en vez de conocimiento genuino de ellas.

Además, sus aplicaciones tecnológicas han pasado de ser productos del conocimiento, a constituir la causa final que determina, limita y distorsiona el propio conocimiento.

Ahora bien, a lo largo de esos cuatro siglos se han cometido multitud de consecuencias indeseables que, no limitándose a un incremento de nuestra ignorancia acerca de la realidad, las podemos encontrar en el daño y la devastación que hemos efectuado en la naturaleza.

A continuación, comentaré unos experimentos privados de cualquier consideración ética que pueden servir para ilustrar algunos aspectos de lo expuesto.

Entre los años 1912 y 1924, se efectuaron algunas observaciones de condicionamiento pavloviano en laboratorios conductistas, que recogían diversos modos anómalos de funcionamiento en perros, cuando eran sometidos a ciertos tratamientos experimentales, a los que se agrupó dentro de una categoría de neurosis experimentales.

Los experimentos de Erifeeva (1912), Chenger-Krestovnikova (1921), Rosenthal (1923)  y Rikman (1924)[i], tenían en común la presentación de algunos estímulos con un potencial informativo anómalo para el animal que, al ser introducidos en paradigmas de condicionamiento clásico, generaban respuestas  extrañas, agitadas, agresivas, caóticas, y, en algunos casos, estados que llegaron a inhabilitar al animal para futuros tratamientos experimentales.

Los estímulos utilizados en estos experimentos eran corrientes eléctricas, figuras geométricas con formas de círculos y elipses, pinchazos cutáneos y estímulos aversivos de alta intensidad, puestos en relación con la respuesta  de salivación a la carne en polvo.

El tipo de experimento más relevante para explicar conflictos de respuesta es el segundo de los expuestos. En el experimento de Chenger-Krestovnikova, se hace que el perro salive al ver un círculo. Luego se hace que diferencie entre el círculo y otras formas elipsoides, ante las que no saliva, pues no pronostican la administración de comida.

Una vez que los dos estímulos estaban firmemente establecidos, se les presentaban elipses cada vez más circulares, por lo que el perro tenía que hacer un esfuerzo de discriminación cada vez mayor.

Por último, al animal le resultaba imposible diferenciar una elipse, cuyos ejes tenían una relación 9/8, de un círculo, y, dicha imposibilidad, daba lugar a trastornos del comportamiento. Perdían los reflejos anteriores, se producía agitación motriz, el perro arrancaba los aparatos, mordía los tubos de goma… hasta que los experimentadores suspendieron el experimento.

Cosnier clasifica los tipos de trastornos producidos en los experimentos de neurosis experimentales en tres categorías:

  • Trastornos generales del comportamiento: La actividad general puede verse aumentada (agitación, insomnio) o, por el contrario, disminuida (hipersomnia, postración), perturbación de las actividades condicionadas, de condicionamientos naturales (limpieza, conductas alimenticias, (anorexia, bulimia), acentuación de la emotividad, fobias, ritos obsesivos, etc.
  • Trastornos en las relaciones con otros animales o con el experimentador: Perturbación de las conductas sexuales, perturbación de las relaciones dentro del grupo que pasan a lugares jerárquicamente inferiores, temor, agresividad y emotividad elevada en las relaciones con el personal investigador, disposiciones ambivalentes ante la bebida, la comida, etc.
  • Manifestaciones viscerales o “psicosomáticas”: afecciones cutáneas como eccemas, exudativos, descamaciones, caída de pelo, furunculosis, artritis, etc; tumores malignos, cáncer de pulmón, de vejiga, de tiroides, fibromas, adenomas, papilomas cutáneos; trastornos digestivos como hiper-acidez gástrica, úlceras; trastornos cardiovasculares, etc.

El paradigma clave en el experimento  de discriminación entre círculo y elipse es el de un conflicto de discriminación del estímulo. Si X es el círculo, e, Y, es la elipse, el animal aprende lo siguiente: a) X significa que va a comer, y b) Y significa que no va a comer.

A medida que avanza el experimento, si X se va pareciendo mucho a Y, el animal no puede diferenciar X de Y, por lo que no puede establecer la expectativa de que va a comer, ni la de que no va a comer.

Dicho en otros términos el perro pronostica una contradicción: El experimentador me va a dar de comer y no me va a dar de comer. De ahí se genera un conflicto entre salivar o no salivar.

Por otro lado, hay que destacar que otros dos experimentadores citados, Masserman y Pechtel, generaron comportamientos alucinatorios en monos, situados ante un conflicto que representa una respuesta alimenticia y el miedo innato a la vista de una serpiente. Los monos evitaban las bolitas de comida y, sin embargo, parecían saborear otros alimentos imaginarios.

Ahora bien, no es muy previsible que, los trastornos producidos en los animales empleados en estos experimentos, se produzcan en condiciones naturales, habida cuenta de que los procedimientos implicados en ellos, son: 1) producto de la imaginación humana, 2) de aplicación programada y sistemática, 3) en condiciones en que los animales no pueden huir, ni, por supuesto buscar soluciones alimenticias alternativas, y 4) no destinados a estudiar a los propios animales, sino que estos son utilizados para la investigación genérica de leyes del aprendizaje animal, bajo un enfoque teórico conductista.

Por último, hay que decir que, sin duda, la privación de verificación del principio de no contradicción, como primer principio de razón que es, ocasiona condiciones irreales en cualquier ser vivo en el que ocurra, lo cual es una sencilla verdad metafísica.

[i] Todos ellos recogidos en el libro: COSNIER, JACQUES; Neurosis experimentales: De la Psicología animal a la Patología humana; taller de ediciones JB;  Madrid, 1975,

 

7 Comments
  • Elena on 10/06/2016

    Qué méritos se le reconocieron para haber sido premio nobel en su época (1900-1910)?
    Me refiero a Pavlov

    • Carlos J. García on 10/06/2016

      Entiendo que se debió a su descubrimiento de lo que en aquella época se conoció como «el arco reflejo», pero no te lo puedo asegurar. Lo curioso es que dicha institución sueca no disponga de una categoría de premios específicos para filósofos, historiadores, psicólogos, etc. No debemos olvidar que Pavlov fue fisiólogo y descubrió el condicionamiento clásico por accidente, es decir, por el efecto «serendípity», mientras investigaba el aparato digestivo de los perros.

  • Marisa Doménech on 11/06/2016

    Hola. Vengo por primera vez a tu blog.
    El artículo me parece sumamente interesante. Me aporta datos que no conocía en relación a las neurosis que se originan de los experimentos de investigación.
    Quería opinar acerca del planteamiento de los experimentos de tipo conductista o científico-experimentales en relación a los animales y sus reacciones como objeto de estudio para el comportamiento.
    Pavlov sigue la línea de investigación conductista casi por casualidad, como planteas en un comentario, estoy de acuerdo. Para investigar sobre el aparato digestivo incide en el llamado condicionamiento reflejo, basado en reflejos condicionados como resultante de los estímulos presentados, inicialmente, plato de comida-campana-salivación.
    Freud, también se basó en la observación y análisis experimental de reflejos condicionados en uno o pocos aspectos de su línea de investigación y fue al principio de iniciar la teoría psicoanalítica, pero siempre teniendo en cuenta que dichos estímulos confluían al experimentar procesos del comportamiento derivados del inconsciente, por ejemplo, lo utilizó para comprender las causas de la histeria.
    El condicionamiento en animales se deriva de procesos exógenos, no internos. En el caso de animales, como el perro, el condicionamiento clásico que sigue Pavlov de modelo estímulo-respuesta-aprendizaje por asociaciones, ha servido como base para la reeducación de perros conflictivos, y por tanto para un recondicionamiento.
    Yo creo en el psicoanálisis porque enfoca la labor creativa de la mente a nivel subjetivo, ésta interviene en los procesos de aprendizaje y atributivos, son tanto internos como externos, el consciente y el inconsciente. Desde la teoría psicoanalítica se puede llegar a entender la vida objetiva, y, por tanto, la conducta consciente. No en el caso de los perros o de los animales. Lógicamente, estaba comparando ahora el conductismo en humanos con el Psicoanálisis.
    Respecto del Conductismo, en general, no solo en animales, no considero que en el comportamiento humano influya tan solo el ambiente, aunque influya en un porcentaje.
    Por último, también señalar que para establecer métodos de investigación en otros campos XIX y hasta la década de los 50 del siglo pasado en la que aparecieron los neurolépticos primarios.
    Lo dejo ahí, porque fundamentalmente quería señalar que el conductismo solo tiene en cuenta determinadas variables ambientales que inciden externamente, me decanto por el análisis sistémico de la conducta.
    Los perros se guían por el instinto y no sé hasta qué punto pueden incidir otras metodologías que no sea la terapia conductista misma para estudiar el comportamiento en los mamíferos o en otros vertebrados.
    No soy psicóloga, solo leo mucho. Por tanto, tendré en cuenta sopesar cualquier corrección o matiz.
    Un abrazo

    • Carlos J. García on 11/06/2016

      En mi opinión, considerando la psicopatología como el conjunto de teorías y prácticas profesionales en relación con los trastornos mentales, con independencia del tipo de profesión (si psicología, psiquiatría, etc.), que las sostenga o practique, a lo largo del siglo XX y en lo que llevamos del XXI, cabe citar cuatro modas cuyos predominios han sido aproximadamente secuenciales: a) Psicoanálisis, b) Conductismo, c) Organicismo, y modelo sistémico, y d) Organicismo, y modificación de conducta.
      Dado que, en la presente respuesta, no puedo extenderme en considerarlos con la atención necesaria y que, al parecer, tu preferencia es para el modelo sistémico, te daré una mera impresión general acerca del mismo.
      En cuanto a los modelos de sistema son híbridos o ampliaciones de enfoques concretos de otras teorías psicológicas, unidas a conceptos de la teoría general de sistemas. No por ser sistémicos, añaden conceptos metafísicos fundamentales para el estudio del ser humano, de los que sus enfoques originales carezcan. Sobre todo, no se estudia en ellos, si las tensiones entre una persona y el grupo de referencia, arrancan de dificultades “naturales”, o si provienen de que el grupo funciona de modo anti-real o irreal, mientras el individuo funciona realmente, ni viceversa. Además, suelen carecer del estudio pormenorizado de las diferentes personas que participan en los grupos, como sistemas individuales que pueden ser, o no, en contraposición a considerarlos como meros elementos del sistema grupal. Por otro lado, la simplicidad del modelo sistémico es susceptible de aplicación a múltiples enfoques o interpretaciones, lo cual implica que no es exactamente un modelo y, además, que pueda arrastrar con él, los posibles defectos teóricos del enfoque prevalente, sin que el propio enfoque sistémico los ponga en evidencia. No obstante, hay que subrayar que los estudios más fértiles en materia de investigación psicológica se han hecho entendiendo al hombre, no aisladamente, sino en relaciones y tomando en cuenta los contextos. En tal sentido, todos los modelos deberían ser sistémicos, pero, antes que sistémicos, reales.
      No obstante, he expuesto un resumen de mi opinión acerca de los diferentes enfoques psicológicos en el libro II, titulado Realidad, anti-realismo e irrealidad (páginas 1.071-1.165), de la obra Realidad y psicología humana, que pudiera ser de tu interés. Además, en este mismo blog hay dos artículos destinados a exponer las nociones de subjetividad y objetividad que, también, podrían interesarte.
      Por otro lado, considero irrelevante que tengas, o no, título de psicología, pues muestras disponer de mucha información acerca de estos temas.
      Muchas gracias por tu comentario.

      • Marisa Doménech on 11/06/2016

        Muy agradecida por tu respuesta.
        Te leeré con interés, especialmente los artículos que mencionas y el libro.
        Como aficionada a estos temas, hace tiempo leí algún libro de Palazzoli. El enfoque que encontré me pareció interesante para analizar la conducta en familias desestructuradas. Aunque me interesó en su momento, tambien me interesa el Psicoanálisis. Entiendo lo que me has explicado acerca de la teoría de los sistemas, creo que una visión multidisciplinar es la que debería prevalecer para entender el comportamiento en las personas.Al mismo tiempo, ésta debe tener un criterio de realidad, estoy de acuerdo. Y no limitarse al estudio de grupos solo desde una visión esquemática y reduccionista, la interacción entre sus miembros debe basarse en el análisis e investigación de los contextos en los que afloran los conflictos y de los sujetos que se ven condicionados por esas contradicciones.
        Lo que quiero es adquirir mayores conocimientos. Tu síntesis me ayudará a continuar orientándome. Ya me has presentado algunas referencias de lectura.
        Tengo un blog literario, pero me gusta mucho la psicología.
        Abrazo

  • oscar oviedo on 20/06/2022

    Por favor. ¿Qué libros consultar? Y, mi interrogante profesional es: ¿Qué pasó con esos perros neurotizados experimentslmente, pudieron extinguir sus reacciones psicofísicas, en cuanto tiempo? ¿Qué secuelas se obtuvieton? ¿En qué medida se pueden extrapolar estas secuelas al humano? Gracias.

    • Carlos J. García on 28/06/2022

      Hola Oscar.
      El libro que cito en el artículo de COSNIER, JACQUES es un monográfico de dicho problema.
      Las consecuencias a medio o largo plazo no las conozco y no creo que hubiera un seguimiento en cuanto a tal.
      La extrapolación a humanos la encontramos en todos los problemas psicológicos debidos a conflictos de tendencias (como fobias o esquizofrenias) y son de enorme sufrimiento.
      Si quieres ver el estudio que hago de tales problemas, te recomiendo la lectura del libro 3 de la obra Realidad y psicología humana que encontrarás en esta misma página web. También tienes dicha obra dividida en 12 módulos, de los que el 9, el 10 y el 11, se dedican a los problemas psicológicos.
      Gracias por tu comentario.

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