Blog de Carlos J. García

El poder siniestro del progresismo

En el mundo están pasando cosas muy raras, por infrecuentes, ilógicas y difícilmente comprensibles.

Hace algunas décadas toda la izquierda española comulgaba, con la URSS comunista y sus satélites, y se oponía radicalmente al capitalismo de EEUU, incluyendo en dicha postura su militancia política en plena guerra fría.

Actualmente, la denominada izquierda que gobierna España: PSOE, Unidas Podemos, Bildu y Esquerra, lleva a cabo todas y cada una de las políticas que inventan los progresistas demócratas en EEUU, que son precisamente los capitalistas más ricos de la historia.

Es raro presenciar cómo, el comunismo socialista, podemita y el de los separatistas, sintoniza perfectamente con el capitalismo salvaje de los demócratas americanos. Mucho tendrán que haber mutado, la siniestra española y aquel democratismo americano, para encamarse en el mismo lecho ideológico, ¿o, tal vez, no?

En mi opinión, solo hay dos factores claramente comunes que puedan explicar la comunión entre demócratas capitalistas y comunistas.

El primero es que son herederos de los productos originales de las revoluciones, inglesa, americana, francesa y bolchevique. Todas ellas son determinantes para la destrucción del Antiguo Régimen en toda su extensión. Liberalismo y Comunismo tienen en común su emergencia de la destrucción del Antiguo Régimen, con su correspondiente odio al Catolicismo, la Monarquía y la Aristocracia, pero tenían la discrepancia de defender, uno a los capitalistas y el otro, pretendidamente, a los obreros.

A día de hoy, se ha tendido un tupido velo acerca de tales posiciones, hasta el punto de que ya nadie, ni unos ni otros, hablan de esa dialéctica.

Profundizando a la búsqueda de lo común, descartando las citadas diferencias, podemos examinar una hipótesis que puede ser menos sustancial, pero mucho más cargada de belicismo estratégico.

Nuestra actual siniestra gobernante está, sin duda, perfectamente puestas al día y, comulgando con toda la basura que nos envían desde el otro lado del Atlántico, para decretar nuestras nuevas obligaciones a golpe de Leyes, Decretos, Declaraciones, gestos simbólicos, mentiras, falsas promesas, propaganda activista del nuevo pseudo-periodismo que escupe la mayoría medios de comunicación de masas financiados por el gobierno, etc.

La peor versión del pensamiento anglosajón, con el que se nos incultura por medio de su imparable imperialismo, está consiguiendo todos sus objetivos, incluso el de diseñar y esculpir revolucionariamente la neo-ideología de la actual siniestra y muchas de las acciones inexplicables de quienes nos gobiernan.

Los anglosajones han sido nuestros más aguerridos enemigos desde que Enrique VIII decidió convertirse en el “Papa” de Inglaterra. Tanta inquina no provenía solamente de su ansia de poder o de la maldita envidia que siempre nos tuvieron.

Esa aversión llega hasta el punto de que se pusieron a la cabeza de la Leyenda Negra contra España, la cual sigue muy presente, especialmente en EEUU, a la vista de cómo, a día de hoy, reinventan con mayor saña dicha leyenda y derriban las estatuas de Colón, que descubrió el continente que posteriormente ellos colonizaron, o de Fray Junípero Serra (1713-1784), el mejor y más reconocido defensor de los indios americanos. Exactamente lo contrario de lo que hicieron ellos, masacrando a balazos cientos de miles de los nativos que habitaban aquellas tierras y encerrando al resto en reservas de concentración para que se fueran pudriendo lentamente.

¿Cuántos de aquellos colonos se casaron con indias? ¿Cuántos mestizos nacieron de emparejamiento de ese tipo? A diferencia de este límite racial, los mestizos hijos de españoles e indias, poblaron todas las provincias españolas fundadas por nuestros descubridores y protegidas por leyes españolas.

Puede sorprender que nuestra siniestra, que tanto aboga por la igualdad de sexos, razas, inmigrantes y locales, etc., no haya tenido en cuenta, el racismo estructural del puritanismo » de cuño calvinista», de los colonos que desembarcaron en las costas americanas procedentes de Inglaterra, fundando esos EEUU que tanto presumen de sus bondades y de, lo malos, que eran los indios, por medio de Hollywood o de Disney.

 

Pero, vayamos al meollo de la estrategia que ambas facciones emplean.

La conquista siniestra del poder, inicialmente de apariencia democrática, emplea la táctica bélica de satanizar a la oposición, cosa que es más grave de lo que parece a simple vista.

Se trata de una operativa empleada por gran parte de la izquierda al inicio del mundo contemporáneo.

Empiezan por designar a un enemigo como en su primera etapa, en la que los comunistas designaron a los empresarios y, estos a los obreros.

Primero juzgan a alguien, o a una o más categorías de personas, como si se trataran de paradigmas universales de la maldad absoluta. A continuación, la siniestra se postula a sí misma como lo único que puede combatir aquella maldad para salvar a la población.

Dado que ese fin tan loable, es presentado como el bien absoluto, accede automáticamente a tomarse una libertad infinita para sus acciones que, por muy inmorales o dañinas que puedan parecer, se plantean como medios justificados para alcanzar el excelso fin pretendido.

Así, se instala el derecho a su libertad absoluta de acción, con independencia de cualquier circunstancia o situación que pudiera restringirla.

La moral con su enorme peso en la limitación de las conductas personales, es lo primero en fulminarse, al amparo de la pertenencia al grupo de los buenos. No hay más limitación moral que servir a los fines de dicho grupo o partido.

Dentro de la misma lógica, las reglas que definan una verdadera democracia son preteridas, despreciadas y sobrepasadas cuando lo consideran oportuno, haciendo gala de su transgresión a beneficio de sus bondadosos fines.

 

Una vez que el comunismo clásico de la URSS se suicidó en 1989, sus justificaciones clásicas, como la pugna entre capitalistas y proletarios, desaparecieron con él y los países que la componían, incluyendo a Rusia, pasaron a funcionar de modo liberal como el resto de los países occidentales.

De lo que no se olvidaron unos y otros fue del modo operativo de control de la población, que recordemos, comienza por la designación de un enemigo, pasar al modo maquiavélico de que el fin justifica los medios, y emplear todas las malas artes para alcanzar sus fines.

Ahora de lo que se trataba era de buscar o inventar enemigos contra los que guerrear y se afanaron en inventarlos. Citemos dos ejemplos que todos conocemos “la violencia de género” y “el cambio climático”.

 

En el primer caso, el demonizado es el sexo masculino. La teoría sostiene que todos los hombres son machistas que ejercen o pueden ejercer violencia contra las mujeres y, por lo tanto, son verdugos a los que hay que controlar, reeducar y, si es necesario, expulsar de la sociedad.

Dentro de los medios que deben emplearse para salvar a las mujeres de los hombres, ninguno está de más y todos son igualmente legítimos, incluido el de atribuir a todo varón su rol de violador, actual o potencial. Además, hay que feminizar al varón, empoderar a la mujer, entrometerse en las relaciones sexuales, castigar a los varones el doble que a las mujeres, etc.

En el segundo caso, lo satanizado es toda la humanidad que contamina el medio ambiente. El planeta es la víctima, y, el verdugo, es la humanidad que emplea modos de vida que destruyen la Tierra. Al parecer los modos de vida de la humanidad, que nos han permitido sobrevivir 10.000 años, eran malísimos por explotar el planeta hasta matarlo o quedar indisponible para que en él puedan vivir nuestros hipotéticos descendientes.

La famosa Agenda 2030 estipula una auténtica revolución que afecta a todos nuestros modos de producción, de alimentación, de movilidad y de vida. Se implanta el padecimiento de frío y de calor, de hambre, de comer bichos repugnantes, de renunciar a todo coche o máquina que emplee combustibles fósiles, la pobreza, y un sinfín de cambios revolucionarios que nos arrebatarán todo verdadero progreso ocurrido desde el hombre de las cavernas. Ya sabemos, como la humanidad es tan mala hay que castigarla por el pecado cometido contra la diosa Tierra y, todo vale para salvarla, incluyendo la extinción de gran parte de la humanidad que está de más.

Además, la malignación de la humanidad y, especialmente, de los varones, contrasta con el ensalzamiento de la vida animal a la que se le traspasan derechos que antes eran de los hombres. Pero ocultan que, solo las buenas personas que no se parecen en nada a quienes mandan en el mundo, somos quienes más amamos a los animales.

Al mando de todo están  colectivos antidemocráticos y tiránicos que no cabrían en un auténtico sistema democrático, por laxo que fuera. De hecho no se atreven a consultar a la población su juicio sobre todas estas disposiciones que ya se han comenzado a aplicar.

Todo esto significa que un gobierno siniestro como el nuestro dispone de libertad absoluta para ejercer sus acciones de gobierno, la implantación de leyes injustas, absurdas, discriminatorias, anti-constitucionales, de origen foráneo, dañinas para el bien de la población, o lo que sea.

Lo primero que no respetan es la división e independencia de los famosos tres poderes, que protegen un sistema democrático. Con los apaños procedentes, el gobierno es, al mismo tiempo, el legislador y el juez y con esa potestad de legislar incluye en sus libertades la de hacer las leyes según le convengan a él y de forma que no puedan limitar su infinita libertad de acción.

Ahora bien, un gobierno que dispone de infinita libertad de acción repercute en sus gobernados imponiéndoles una carencia absoluta de libertad mediante la arbitrariedad de sus operaciones.

Bajo esta nueva tiranía, cada paso que dé, cada declaración que haga, cada pensamiento, cada relación interpersonal, etc., que exhiba un gobernado, estará dependiendo de la arbitrariedad gubernativa derivada de su libertad absoluta. El denominado totalitarismo es exactamente esto. Todo vale para conseguir, conservar y/o incrementar el poder.

A todo esto se añade que ese gobierno nuestro presumirá de ser democrático, al estar respaldado por una parte mayoritaria de la población, (ubicada en partidos que deberían estar ilegalizados hace muchos años) y, además, demonizará cualquier tipo de dictadura nominal, por buena que haya podido ser, para la defensa de la nación y de la población general.

Ahora bien, todas las instrucciones ideológicas que reciban de procedencia exterior todos estos esbirros, ni siquiera se molestarán en examinarlas, antes de convertirlas en leyes nauseabundas que destruyan nuestra forma de vida y nuestra mentalidad tradicional.

En parte se trata de leyes utilitaristas, cuyo primer fin es llenar la ambición de poder con algo de sustancia que, además, es fabricada por agentes que, con ellas, están teniendo éxito en la conquista del poder en sus países de origen.

Por otro lado, esta revolución implantada por los demócratas americanos, inspirándose en algunas cabezas pensantes de las más relevantes universidades de EEUU, parece tener más lógica de lo que aparenta y que, posiblemente, ni siquiera entiendan muchos de los políticos subordinados que la materializan en diferentes países como el nuestro.

A las revoluciones inglesa, americana, francesa, y rusa, ya sean ilustradas, masónicas, marxistas, o, en general, emergentes del pensamiento calvinista, que implantaron las ideologías, liberal y  comunista, para destruir la cultura tradicional a sangre y fuego en múltiples naciones, les faltaba el paso final para culminar en la imposición mundial de su progresismo que es, exactamente lo contrario de la cultura católica.

De hecho, lo más satanizado del mundo por el liberalismo y el comunismo ha sido y sigue siendo el catolicismo, y, como dije antes, para acabar con semejante mal, todo vale y todo está justificado, en especial, la destrucción de la mentalidad tradicional católica, para que campe a sus anchas por el mundo la mentalidad neo-calvinista. De eso va el racismo actual y todo aquello que lo acompaña.

3 Comments
  • concha garcia pascual on 23/01/2023

    gracias¡¡¡.como siempre por tus opiniones

  • Ignacio Benito Martínez on 04/06/2023

    El progresismo es una cosa terrible. Estoy viendo películas de antes, de las que merecen la pena. Leyendo cosas de las de antes también. Vi «Alguien voló sobre el nido del cuco», película que me encantó en su momento y me parece fabulosa ahora. Ahora que ya no se hace cine… La película, en mi opinión, tiene la moraleja implícita o explícita de que aquel que «estás loco» es porque no se cree capaz de coger las riendas de su propia vida. Me parece algo que va en bastante concordancia con tu obra (que me estoy releyendo).
    Me encantaría saber tu opinión sobre esto que acabo de comentar.

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