Blog de Carlos J. García

Ser objeto, convertirse en objeto, tratar a alguien como objeto…

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¿Hay personas, hombres o mujeres «objeto»? ¿Es lo mismo ser una cosa inanimada que ser un objeto?

No sé si en el mundo actual se tienen del todo claras las posibilidades que pueden darse en relación con la objetualidad humana.

Tal vez podamos aclarar algo este asunto analizando la denostada condición a la que se suele hacer referencia con la designación de «mujer-objeto», la cual ha llevado incluso a mermar la actividad laboral de mujeres que entregaban laureles a campeones de diversos deportes.

La noción de objeto atañe, inicialmente, a la esfera del conocimiento y su significado más próximo es el de «idea».

Una idea puede referirse a algo, a alguna cosa exterior, o no referirse a nada. En rigor, si se refiere a algo que existe se suele decir que posee «correlato real», mientras que si no se refiere a nada, se dice que es un «objeto puro».

El correlato real de una idea es, por tanto, la cosa, la persona o el ser vivo al que se refiere, y como conocer consiste en formarnos ideas de todo cuanto hay a nuestro alcance, el conocimiento que tenemos consta de un conjunto de ideas con correlatos reales.

Dentro de esto, si conocemos, no una cosa, sino a una persona cuando nos formamos una idea acertada de ella, podemos decir que en nuestra mente está como un objeto con correlato real.

Por otro lado, hay que tener en cuenta varias clases de actitudes humanas al respecto de que otras se formen ideas de ellas, en el sentido de darse a conocer.

Una primera actitud es de indiferencia. A la persona no le importa que otras la tomen como objeto de conocimiento. Si la conocen bien, y si no, también.

La segunda actitud es de rechazo. A la persona no le gusta que otras la conozcan, por lo que suele poner difícil que otras se hagan ideas de ella con «correlato real».

La tercera, se refiere a una actitud de deseo de ser conocidas por otras. La persona quiere que otras tengan ideas de ella, la piensen, la perciban, la miren, le presten atención, etc.

La cuarta, se parece un poco a la anterior, si bien, con la enorme diferencia de que la persona quiere que otras se hagan ideas de ella, pero ideas falsas. Se trata de causar impresiones falsas en observadores actuales o potenciales, crear ideas en ellos, generalmente benignas, mediante las que provocarán actitudes artificiales favorables hacia ellas.

Estas últimas generan objetos sin correlato real en sus destinatarios pero no son objetos puros propiamente dichos, sino objetos fundamentalmente falsos.

Por lo tanto, las actitudes hacia ser objeto de otras personas, pueden ser activas y pasivas, aunque hemos de aceptar el hecho de que, de las pasivas van quedando muy pocas; de quienes rechazan ser objeto, también muy escasas; y, las predominantes son las referidas a la objetualidad activa positiva: la avidez de ser pensadas, ya sea tal como son, ya sea de modo diferente a como de verdad son.

Ahora bien, estas dos últimas clases de actitudes objetuales son más complejas de lo que pueda parecer.

Suelen estar presentes en combinación con estructuras complejas de personalidad e, incluso, con problemas que pueden ser bastante serios.

Por un lado, tenemos los problemas de personas que no se sienten existir ellas mismas si no hay un observador o alguien que las perciba o las tenga en mente. Suelen tener el «yo» anulado y éste solo se activa levemente cuando confirman que otra persona cree que existen.

Por otro lado, están las personas ávidas de poder que para conseguir ascendencia, influencia y dominio sobre terceros, les imponen ideas y creencias artificiales sobre ellas que les provoquen actitudes benignas de fidelidad, adhesión, subordinación, etc. Una de las claves del poder consiste en conseguir adeptos mediante una imagen de marca o de prestigio al precio que sea.

Tras este breve resumen panorámico, volvamos al asunto de las limitaciones que se están imponiendo a las mujeres para que no trabajen entregando premios o en tareas similares, en las que los observadores las consideren objetos atractivos a la percepción.

En general, aquellas personas que efectúan dichos trabajos se prestan a efectuar una tarea empresarial, en su dimensión comercial, y son elegidas por el atractivo que puedan suponer su belleza, encanto, gracia, o alguna otra virtud semejante para desarrollar su cometido.

Ahora bien, en ningún caso, nos encontramos con que tales cualidades supriman su dimensión como personas sustantivas, que optan libremente por ocupar tales puestos de trabajo, pues nadie las obliga a firmar los contratos laborales correspondientes. Simplemente hacen un trabajo para el que se requiere un atractivo personal que a ellas se les reconoce.

Esto ocurre en otras muchas profesiones. Allí donde la imagen de marca pretenda presentarse por personas capaces de ofrecerla de forma atractiva para los consumidores.

Entre dichas trabajadoras, con toda seguridad hay mujeres que presentan diferentes actitudes hacia la objetualidad. Tendrán actitudes indiferentes o favorables a darse a conocer efectuando su actividad laboral. Lo malo sería que las hubiera contrariadas por efectuarla u obligadas por unas u otras razones, pero no es factible que entre ellas las haya con una actitud negativa hacia la misma.

La ideología de género está llegando a extremos tan absurdos como el de juzgar mal que una concreta cualidad de las mujeres les ayude a tener una profesión con la consiguiente independencia económica. Y eso, por el simple hecho de que dicha cualidad es una forma específica de belleza.

Por otra parte, la belleza no es una dimensión objetual. Es cierto que, en general, nos agrada contemplar la belleza, pero la belleza no se caracteriza por ser exclusivamente una cosa observable. También podemos observar la fealdad, aunque en este caso no nos agrade a bastantes personas.

En el ser humano, la belleza es algo sustantivo. Se trata de la existencia de algo bueno y verdadero, mientras su contemplación remite a la formación de ideas acerca de esa sustantividad que se manifiesta al exterior.

La mujer no se convierte en una cosa por ser bella en general, ni las ideas que nos formemos de ella son las de una cosa inanimada o pasiva. En general, disponemos de la inteligencia suficiente para saber que las mujeres, igual que los hombres, son mucho más que la simple foto que podamos hacer de ellas: son sustantividades personales.

Ahora bien, si por el simpe hecho de hacernos ideas de las personas, convirtiéndolas en objetos de nuestras percepciones o pensamientos, fosilizáramos todo aquello en lo que pudiéramos pensar, seríamos devastadores, des-personalizadores, des-realizadores, y, en consecuencia, una seria amenaza para la vida en el planeta.

Otra cosa muy distinta es lo que las personas anti-reales —sean mujeres, sean hombres— hacen con aquellas otras a las que toman como objetivos de sus maquinaciones. Engañarlas; manipularlas; dominarlas; arruinarlas; dificultarles la vida y la existencia; y, en general, mermar su sustantividad en todo lo posible. Eso sí es dañino y no detecto que se hagan campañas para acabar con esa lacra.

13 Comments
  • maria on 08/02/2018

    Hola Carlos. Tras leer tu artículo y reflexionar sobre la cuarta actitud que describes y sobre la belleza, me ha venido a la memoria un tema muy concreto. El cantante que ganó Eurovisión que se vestía de mujer pero manteniendo la barba. Creo que se llamaba Conchita.
    La idea de belleza parece que está muy vinculada (o manipulada) por la cultura en la que vivimos, y los medios de comunicación son el mejor modo de la lanzar ideas y lograr que vayan calando poco a poco en la sociedad. El caso que menciono supongo que es muy complicado, pero he oído muchas veces el comentario: «pues en realidad es muy bella. Quién soy yo para decidir lo que es bello y lo que no» o «Que belleza, que cara tan fina, que vestido tan elegante y que barba tan cuidada». Casi uno se siente raro y se piensa dos veces si decir: Pues yo no veo belleza por ningún lado.
    A mi me parece, más bien, una agresión planificada a la belleza.
    Saludos. María.

    • Carlos J. García on 10/02/2018

      La presión ideológica es muy intensa. En dos o tres generaciones se ha pasado de la figura de la mujer barbuda que se exponía en los circos como una curiosidad extraña, a que un travesti (creo que solo travesti por la necesidad hormonal de su aspecto visible) gane Eurovisión, eso sí, cantando muy bien, y se exponga como si no fuera una condición más o menos singular. En cualquier caso, se trata de diseños de imagen muy artificiales, lo cual no suele inspirar en el observador la sensación de belleza natural a la que durante muchos siglos estábamos conformados. Por lo tanto, como siempre que se trata de influir en las actitudes y opiniones de la población, es indispensable el papel del falso público «neutral» que aparentemente valore aquello conforme a los gustos que se tratan de implantar.
      En un atículo anterior de este mismo blog dije que la belleza se da cuando la esencia de un ser coincide con su existencia, si bien, de un ser que verifica los trascendentales del bien y de la verdad. En este caso, no estamos ante la exposición espontánea del ser de una persona, sino que es una apariencia diseñada para un fin que consiste en propagar una ideología, por lo que atribuirle belleza creo que está fuera de lugar.
      Sí. Creo que es una manifestación más de la transmutación planificada de la belleza y su disolución por igualación de lo bello y de lo que no lo es, que, además, es oportunista, pues hace uso de un conscurso musical de máxima difusión con un fin espúreo, y utiliza una cualidad personal, como es la calidad de su voz y una canción muy trabajada, para asociarla a la mixtificación del cantante.

  • Francisco on 09/02/2018

    Hola Carlos, este asunto que tratas es muy importante, la objetualidad es un problema que siempre el ser humano ha padecido por falta de sustantividad y en la actualidad está siendo potenciado por la sociedad en que vivimos absolutamente materialista y organicista, es un problema que crea en algunas personas sufrimiento por su anulación sustantiva y en otras en una herramienta de poder y de maldad. De lo que se trata es de desarrollar la Sustantividad y el Yo al máximo cosa difícil en los tiempos que vivimos ya que lo que percibimos del poder es la absoluta objetualidad. Muchas gracias Carlos

  • Ignacio Benito Martínez on 13/02/2018

    Parece ser que ser objeto te deja en manos de otro que será el sujeto, o eso entiendo. No hay nada mejor para aquellos que quieren el poder alguien a quién se pueda manejar, en vez de alguien que tenga su yo fuerte, haga las cosas bien y sea fuerte en sus creencias. Pero cada vez se hace ver como más normal ser un objeto, en vez de un ser humano.

  • Irmydel on 05/05/2019

    En inglés existe la palabra “objectification”. Me pregunto si hay una traducción en español.

    • Carlos J. García on 06/05/2019

      Por lo que he podido ver en varios diccionarios inglés—español la palabra “objectification” es traducida por la española “objetivación”, y me parece que ambas no remiten al mismo significado, por lo que en español no parece haber una traducción directa de ella.

      De hecho, cuando empleo los términos con la raíz “objetual”, como es el caso del término “objetualización”, estos no tienen nada que ver con “objetivación”.

      Objetivar algo, en español, significa percibir acertadamente aquello de que se trate, no deformando la idea que nos hagamos del ser, de la cosa, del hecho, etc., por influencia de las creencias incorrectas previas que tengamos.

      No obstante, no estoy muy de acuerdo con el verbo “objetivar” empleado en ese sentido de considerar lo objetivo como real y lo subjetivo como irreal. La mayor parte de la corrección de sensaciones directas que efectuamos debida a nuestras creencias va en la dirección correcta. Por ejemplo, las sensaciones de un bebé se deben parecer muy poco a las cosas de las que proceden y a medida que se va incrementando la experiencia nuestras percepciones tienden a representar mejor las cosas de las que proceden las sensaciones simples.

      Por su parte, como digo en este artículo, las actitudes objetuales de las personas pueden ofrecer sensaciones diversas de manera intencional para influir en la percepción, cierta o falsa, que los observadores efectúen de ellas.

  • Dane on 04/11/2021

    Hola Carlos me pareció muy interesante este tema, yo soy una chica y me he dado cuenta que veo a las personas como objetos, no solo a los hombres si no a las personas en general, puedo superar muy fácil su salida de mi vida porque constantemente suelo cambiarlos por otras personas, si alguna persona me rechaza sufro no porque tenga afecto a la persona si no por el berrinche de que aún era alguien de gran utilidad para mí, no sé si siempre he Sido así pero lo acabo de percibir.

    • Carlos J. García on 18/11/2021

      Siempre es bueno disponer de criterios que sirvan para mejorar el conocimiento de uno mismo y aclarar las propias actitudes. No obstante, no deberías sacar conclusiones precipitadas acerca de ti misma tras la lectura de un solo artículo. Las personas somos más complejas de lo que a veces pueda parecer.
      Disculpa el retraso en la respuesta a tu comentario.
      Muchas gracias.

  • Hayla Vera on 16/07/2022

    Como relacionarias tu articulo en cuanto a la despersonalizacion del sindrome de burnout? ya que al presentar este sindrome, hay personas que tratan a otras personas como objetos impersonales.

    • Carlos J. García on 16/07/2022

      En mi opinión todo arranca de la revolución cultural que abolió la noción del ser humano como persona y, dentro de la psicología ideológica, desde el inicio del conductismo en torno a 1910 se consideró que el hombre era un animal más. Aparte de esto, la idea sigue degenerando y ahora, en muchos casos, ya se trata a las personas como meras cosas.
      Lo del síndrome del Burnout no puede justificar ninguna forma de maltrato y, ni siquiera, explicarlo. Todo depende del tipo de personalidad que tenga quien esté en ese estado o circunstancia.
      Gracias por tu comentario.

  • Rodrigo on 16/07/2022

    Hola , este artículo es muy esclarecedor de muchas cosas que he visto en las clases de dibujo ✍️ y arte sobre figura humana .

    • Carlos J. García on 16/07/2022

      Si pudieras aclarar la relación a la que te refieres sería muy interesante.
      Gracias por tu comentario.

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